Importantes sectores que apoyaron el régimen militar de Augusto Pinochet en Chile, incluidas las Fuerzas Armadas, aceptaron algún grado de responsabilidad en las violaciones a los derechos humanos cometidas en la dictadura, con excepción de la prensa y especialmente, del diario El Mercurio.
Este diario, de propiedad de la familia Edwards por cinco generaciones, ha sido y es el más influyente y poderoso en toda la historia de Chile.
En una investigación conducida por jóvenes periodistas, EL DIARIO DE AGUSTÍN revisa las páginas de El Mercurio y revela cómo desinformó, ocultó información y promovió las violaciones a los derechos humanos, en una especie de juicio pendiente al que comparecen agentes de la dictadura, directores y periodistas del diario, víctimas de la represión, sus familiares y abogados.
