¿Qué tienen en común Al Gore, la ciencia ficción, las catedrales góticas y las montañas rusas? Todos están juntos en este documental que recoge las reflexiones y revelaciones de una de las instituciones más populares de Norte América: el centro comercial. Uniendo nostalgia, ambición arquitectónica, cultura pop y política, este documental viajará desde los orígenes de los centros comerciales en Estados Unidos hasta las nuevas construcciones en Dubai, Polonia, Japón e India. Conoceremos algunos de los arquitectos de tiendas más conocidos que explicarán cómo los centros comerciales son el medio a través del cual renacerán las ciudades en el siglo XXI, se inspirarán monumentos y puede que incluso lleguen a unir a la humanidad e incluso ayude al planeta a volverse más ecológico.
– Descargar “Centros comerciales – Los templos del consumo (opción 1)” (Archivo .avi 550 mb)
– Descargar solo audio “Centros comerciales – Los templos del consumo” (Archivo .mp3 24 mb)
Enlace a vídeo (en 4 partes)
Centros comerciales – Los templos del consumo 1 de 4
Centros comerciales – Los templos del consumo 2 de 4
Centros comerciales – Los templos del consumo 3 de 4
Centros comerciales – Los templos del consumo 4 de 4
Fuente vídeo: Leer y escuchar
Fuente texto: Taringa
* El argumento escrito arriba no hace pensar que sea un documental precisamente crítico, pero aun con algunas carencias, sí que lo es. En él se habla de cómo esta nueva “cultura comercial” está haciendo desaparecer los mercados tradicionales, de cuales son las consecuencias sociales que conlleva la instauración de este tipo de centros, de la problemática de estar disponiendo centros privados como si fueran espacios públicos, etc.

Me parece que el documental puede ser complementado con uno de los libros que más me han gustado últimamente:
José Saramago – La Caverna.
El centro comercial es un mundo en miniatura, donde el cliente se puede encontrar confortable, caliente, seguro, animado, e incluso satisfecho llenando el carrito. A cambio sólo tienen que dejar dinero. El problema es que es un mundo artificial, aunque no parece ser tal problema para muchos.
Los centros comerciales son un auténtico asco, son vertederos en potencia, templos del capitalismo por antonomasia al que uno va a desfogarse consumiendo lo que NO necesita, y termina degradado como persona. Todo está dispuesto para “rentabilizarte” como en las grajas industriales hacen con las vacas. Te tratan como a ganado. Ni siquiera eres un consumidor, eres el propio producto que va a venderse y degradarse.
Y además resulta que en este tipo de centros te roban literalmente a la vez que te llaman ladrón. El mecanismo es que ellos calculan en dinero la cantidad total de pérdidas que sufren por robos de clientes o empleados, y para no perderlo lo cargan con un porcentaje sobre los productos. Acojonante.
La caverna lo tengo por aquí en papel desde hace tiempo, pero estoy vago con la lectura. Ya veremos. De momento aprovecho para enlazarlo.
Por cierto, buen blog el de “La historia del día”
Ah, sí? Está bien el blog? Pues espera que lo miro, porque lo busqué y lo enlacé sin mirarlo más. XD
El centro comercial es el ecosistema de la nueva subespecie humana, el Homo consumidor. La vida de este individuo transcurre, como los pollos de granja, en ambientes controlados artificialmente: la oficina, la casa, el coche, el restaurante o el centro comercial.
Lo digo un poco en coña, un poco en veras. Alguna vez que nos han acompañado algunos especímenes de esos a dar un paseo (paseo, no pateada) por el campo, notas que en cuanto se separan del vehículo, empiezan a ponerse nerviosos, a preguntarse si sabrán volver a la seguridad de la civilización (y sólo llevan andado 5 minutos).
Como quiebre este modelo de sociedad y tengamos que volver a obtener el sustento del campo, hay gente que lo va a pasar muuuy mal.
Por cierto, te recomiendo el libro. Como cualquiera de Saramago, especialmente los primeros. Cuando acabas de leer a mi tocayo, cierras el libro y te sientes borracho de humanidad. Yo empecé con La Caverna y no cejé hasta leerme toda su bibliografía (menos el último, por cierto, pero es que desde que le dieron el Nobel cada vez escribía de forma más descuidada).
Pues mira que he leído los dos ensayos sobre… y me parecen un poco tostón, aúnque no dejan de ser interesantes las cosas que sugiere.
De coña nada, vaya que si pasa. A esa gente le llamo con un poco de desprecio “los urbanitas”. Y no exageras. Hay gente que desconfía hasta de un camino sin asfaltar.
Una anécdota tonta: cuando es temporada voy a por setas y las llevo casa y las cocino. Todo normal. Pues hay quien pregunta viéndome con ellas en la mano si las he cogido yo mismo y si que si me las voy a comer, o si son venenosas…. y lo dicen con cierto asombro, como si coger setas fuera ir a cazar bisontes a mano. Supongo que esta gente ve un cazador con una liebre y creen estar en un safari.
No son una mayoría, pero abunda gente así.
Hablando de setas, es verdad, que tú también eres setero. Yo cada vez le estoy cogiendo más miedo, y es una pena. Y no por equivocarme en una identificación, pues sólo cojo las que reconozco seguro, no me arriesgo. Pero es que ya van dos veces que me sientan mal por tener algún tipo de contaminante. Setas segurísimas (macrolepiota procera, no hay posible equivocación, si no es con la mastoidea o la rhacodes, ambas también comestibles). Y, sin embargo, acabé con un buen dolor de cabeza. Probablemente, metales pesados.
Estamos envenenando la tierra, el agua. Y las setas, como el marisco en el mar, son los primeros indicadores de ello.
Apertas!
P.S: ensayo sobre la ceguera y sobre la lucidez son bastante bodrio. Si tienes tiempo, léete La Caverna, el Evangelio según Jesús Cristo, Levantados del Suelo o El año de la Muerte de Ricardo Reis.
Los antiguos, vaya, antes de que empezara a ser conocido y se le fuera la pinza, mandando a la imprenta bocetos sin acabar.
Bóvedas de Acero, ciudades subterráneas en las que cada vez es más difícil ver el Sol desnudo.